Me debato entre el scrap y el reciclaje y creo que precisamente por esto cada día busco más alternativas caseras en el mundo de los libros de recortes. Pero bueno, hoy la cosa no va de álbumes, ni de scrap, al menos no directamente. Hoy la cosa va de organización. Desde luego no he inventado la pólvora (hecho del que por otro nada me siento orgullosa), pero creo que he logrado una estantería resistente, práctica y sobre todo económica. 8 baldas extraíbles para organizar tus papeles con cabida para al menos tres colecciones por balda, resistente incluso para colocar encima la Big Shot y con ruedas para que sea más manejable.
Como digo en el tutorial: Reciclando, ahorrando y creando...
Y si quieres animarte a hacer una, puedes ver el tutorial aquí
Antes de sumergirme en el mundo del scrap había probado con otras técnicas y había acumulado algún material que quería usar. Además también me apetecía transformar a partir de un objeto reciclado, de manera que cuando mi hermana me dio unos cajas de detergente me puse manos a la obra.
Lo primero que hice fue darle una capa de gesso para que la pintura agarrara. Después lijé suavemente para dar un par de manos de pintura, en mi caso mezclé hasta conseguir un color crema, lijando entre mano y mano. Tras ello hice un salpicado con pintura acrílica color café y una vez seca, le di una mano de latex para que la pintura no se desprendiera y quedara fija en el plástico. En cada paso respeté los tiempos de secado, nada de prisas..
Entre tiempo y tiempo de secado fui preparando los adornos con los que decoraría las cajas. Usé dos carpetas de embossing para ello y trozos de lata de refrescos. De las carpetas solo usé lo que me interesaba: la palabra "Post Card" y un reloj.
Con un troquel framlestit le di forma a la frase Post Card y el reloj simplemente lo recorté con unas tijeras que no destino al papel, lijé las esquinas de ambos adornos para evitar cortes. Les di una mano de gesso para poder envejecerlos. En el caso del cartel usé tinta Stazon color marrón para destacar la frase y después un poco de distress Vintage Photo. El reloj lo envejecí usando una tinta en spray. Con la Crop a Dile le hice un agujero por el que pasé un trocito de cadena que enganché a la caja con una tachuela cuyas puntas doblé para adentro en la parte interior de la caja para evitar roces.
En unos restos de cartulina pegué con latex tela de arpillera y lo troquelé con unos framelist a modo de marcos para resaltar los dos adornos. Pegué el cartelito al marco de arpillera y este a la caja también con látex (podéis usar también cola). Lo mismo hice con el marco del reloj, sin embargo este no lo pegué, solo quedó enganchado a través de la cadena para dar más juego con sus movimientos. Lo que sí hice fue troquelar un círculo siguiendo la misma técnica de pegar tela arpillera a cartulina y lo pegué en la parte de atrás del reloj para que no se viera la marca del refresco y quedara obviamente mejor terminado.
Usé un encaje beige para darle un toque aún más vintage y rodeé ambas cajas con él.
Por último, y para seguir en esa línea, y tapar las pestañas con las que se cierra la caja, usé unos pequeños tiradores que compré en un bazar. Les di gesso y una vez seco los envejecí con Distress Vintage Photo. Para pegarlos usé cola caliente con la pistola de pegamento, asegurándome que lo hacía con la tapa abierta y fijándome bien en que no entorpecía el cierre ni inhabilitaba las pestañas.
Y así quedaron las cajas. Mi hermana las usará para guardar pequeños pañuelos o bisutería y las colocará en su vestidor (sí, mi hermana cuenta con el sueño de toda mujer: una habitación entera destinada a un vestidor), pero también se pueden usar para guardar cintas, encajes, en fin, para organizar material de nuestro pequeño o gran taller.