viernes, 30 de octubre de 2015

La raza de las hienas

Estoy cansada, ¿cansada? el término no refleja la intensidad del sentimiento. Retrocedo. Tengo un hartazgo que preña mis vísceras de ira contenida. Hartazgo de las personas desleales, interesadas y que cargan con la pesada máscara de pretender mostrar lo que no son. ¿No comprendéis que está resquebrajada por todos lados y que cada grieta supura mentira? Que no hay goma capaz de sostener ese disfraz de forma perpetúa, que ya se os distingue como raza.

Sois aquellos que embaucáis a la gente con una falsa dulzura, que usáis la misma sonrisa para la burla y para la complicidad. Aquellos cambiantes como camaleones que os adaptáis al oportuno oportunismo. Incapaces de comprometeros con nadie para que no descubran vuestra pobreza  de alma. Rectáis y no sabéis lo que es el camino recto. Exigís lealtades ciegas mientras afiláis vuestros cuchillos para atravesar la entrega de  quienes acaban siendo cadáveres en vuestro camino. Adoptáis ese rol de individuos interesantes y perdéis tanto tiempo tratando de ocultar el vacío de vuestro maniquí que se os olvida que lo podáis haber empleado en dotarlo de un mínimo de conocimiento.

Sois copia y pega. No sabéis decir gracias, ni por favor, mucho menos un lo siento. Y en cualquier caso para qué serviría si también sería falso.

Usáis vuestros dramas pasados y esa aparente fragilidad para tejer con tela de araña los finos hilos con los que sujetáis a las marionetas  que sometéis. Robáis tiempo y vidas mientras valoráis vuestros segundos como si de oro fueran. Reverberáis vuestras vidas a costa de hacer mates las de los demás. Os enfadáis con el remordimiento al que solo le dais la tregua para aparecer durante unos segundos nocturnos y volvéis a dormir porque sois también presas de las excusas de vuestra mentira.

Parecéis bruñidos pero bajo  ese pellejo solo hay una sombra putrefacta. Y es que vuestro corazón es como el estómago de un carroñero.

Y es por eso que cada día me aferro más al cristal de los transparentes. A esos que vosotros miráis por encima del hombro, con sonrisas paternalistas en su presencia y carcajadas de hiena cuando os dan la espalda.
Me enriquecen aquellos pringados tan valientes que son capaces de mostrarse como son. Así, tal cual. Y me hastiáis vosotros y vuestro elitismo y de la simpleza de vuestro traje de interesantes solo puedo adolecerme.

Y no, no estoy enfadada con la vida. Vosotros me hacéis ver la suerte que tengo por haber llegado a este punto  pudiendo asegurar que he elegido tan bien a quien me rodea. Por sentirme orgullosa de haber entregado mis afectos a quienes merecen tanto la pena. Me siento plena y afortunada y me entristece de veras saber a ciencia cierta que vosotros, las hienas, jamás podréis alcanzar una conciencia serena. 

5 comentarios :

  1. Sica yo que venía buscando un álbum de halloween, jajaja.
    A las Hienas no hay que prestarle atención, pobres no tienen vida y come la sobra de los demás.

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  2. Sica yo que venía buscando un álbum de halloween, jajaja.
    A las Hienas no hay que prestarle atención, pobres no tienen vida y come la sobra de los demás.

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    Respuestas
    1. El álbum me parece a mí que va ser post Halloween ;) Aunque es sencillo para que esté al alcance de todo el mundo estas semanas ando super justa de tiempo. Las hienas son raza a parte, no entran en mis afectos, pero molestan un poco ;)

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  3. Sí que molestan esas hienas, pero no te preocupes que con el tiempo se comerán entre ellas.

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  4. El éxito de las hienas radica en que van de rapiña juntas, pero cuando no hay donde saquear ellas se comen unas a otras.

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