jueves, 14 de agosto de 2014

Mercerías, pequeños grandes tesoros

Apenas quedan ya comercios de barrio, esos lugares en los que entras sin prisa, en los que no debes hacer colas impersonales con la banda sonora robótica que genera cada producto al pasar por la cinta que se dirige a la cajera. Es una lástima que mercerías, droguerías o cualquier comercio especializado vayan desapareciendo por la invasión de bazares. No estoy en contra de ellos, yo también recurro muchas veces, pero en demasiadas ocasiones damos por hecho que todo allí es más barato y no es así.

En el lugar en el que vivo aún queda una mercería en la que hay de todo, un maravilloso mundo de cintas, lazos, botones, encajes, tachuelas..., texturas donde el color y la variedad ya te invitan a crear. Y todo con una decoración austera, pero con encanto, como si de repente cerraras los ojos y volvieras 50 años atrás: el vintage ya está ahí, no hace falta recrearlo.

Bien, después de acumular lazos y cintas comprados en bazares y darme cuenta de que no eran tan baratos, pues no indican los metros por ningún lado y luego te llevas la sorpresa de que el soporte donde van enrollados ocupa más que el pobre metro y medio de lazo, me dispuse a acudir a las tiendas de siempre. Enorme elección. Todo resulta más económico, lazo de organza, raso, el que sea y la variedad es tanta que te puedes volver loca comprando, además tienes las posibilidad de adquirir lo que realmente necesitas: un metro, dos...3 botones, 4 tachuelas, el maravilloso mundo de la pasamanería y los encajes. Tienes la posibilidad de ampliar el surtido limitado de los bazares, a mejor precio, comprando lo que necesitas, sin prisas y en un  mundo que evoca el arte de hacer las cosas a mano.

Si podéis, acudid a estos lugares, sería una pena que desperecieran las tiendas que aún tienen la personalidad que da la solera de los años y además seguro que al final ahorraréis dinero...dejando al margen la calidad de los productos, infinitamente mejor que la que ofrecen bazares.

Para hacer cosas a manos necesitamos de esos lugares, donde empezó todo.

PD. Si encima el dueño es un escritor, bastante bueno, como es mi caso, te puedes ir a casa con un buen surtido de embellecedores y un gran libro expuesto junto a botones. Eso no tiene precio.


1 comentario :

  1. Me encanta esa forma tan particular tuya de compartir las entradas. Además estoy totalmente de acuerdo contigo.

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