sábado, 2 de agosto de 2014

Coleta, la poeta tiene la culpa

Creo que Coleta, la Poeta tiene la culpa de todo. No recuerdo en qué acontecimiento me regalaron ese libro. Al principio me enfadé: no me gustaba la portada y hasta me caía mal esa niña con cara de curiosidad, flequillo y una trenza. Lo aparté de mi lado y hasta lo miraba como si él fuera el culpable de haber llegado a mí..¿lo era?. A pesar de esa inquina injustificada sentía una extraña atracción por esa portada blanca y roja de pasta dura, muy dura, y a escondidas, para que nadie me viera ceder ante mi firme propósito de desterrar a esa niña para siempre, comencé a ojearlo. Leía dos páginas, miraba a mi alrededor, y retomaba la lectura siempre alerta para no ser descubierta. Me rendí: Coleta era maravillosa y su mundo era el mejor lugar para vivir.

Las tapas del libro acabaron sucias de tanto manosearlo y las esquinas destrozadas. Ahora me siento culpable porque no sé qué fue de ese libro. (Acabo de mandar un mensaje a mi grupo de familia para ver si saben algo de él..).  Sí, no he sido justa con Coleta, no la cuidé bien, ni al libro perdido, ni a ella.

Coleta contaba que en nuestra cabeza hay trece monos, pero solo doce sillas. Esos doce monos con silla están sentados habitualmente de forma tranquila, mientras el mono número trece está en un rincón. Todo se altera cuando el mono se rebela y lucha por su silla. Según Coleta, ahí comenzaba el dolor de cabeza. Aún hoy en día ante una jaqueca utilizo la expresión: es el mono número trece.

El mono número trece tiene el privilegio de ser para los privilegiados que lo conocimos un símbolo que va más allá de ese dolor de cabeza. Con ese fin lo dibujó seguramente la maravillosa Gloria Fuertes. ¿Qué es para mí el mono número trece? En realidad es muchas cosas. Cuando lo leía por primera vez me enfadé y mucho con esos otros doce monos: ¿Cómo era posible que no compartieran las sillas? ¿Y qué mundo tan injusto era ese en el que dejaron a un pobre mono sin silla mirando como los demás descansaban plácidamente? El mono era mi símbolo de rebeldía y de justicia, de lucha por conseguir lo que debe ser. Tanto es así, que durante casi toda mi vida hice mi propia versión de la historia: el dolor de cabeza da cuando el mono número trece se conforma y no lucha por su silla. Pero qué implica luchar y no ceder cuando eres una niña. Creo que significa no ceder ante la realidad que ofrecen otros. Seguir cuidando con esmero un apartado en tu vida donde la magia tiene un lugar, donde los sueños tienen sentido, donde la creatividad puede volar.

Años y años buscada dónde poder volcar todas las ideas que pululaban por mi cabeza y años y años dejaba apartada la decisión de darles el lugar que merecían. ¿Por qué cuándo crecemos echamos toneladas de escombros sobre el mundo de la quimera? ¿Por qué renunciamos a la oportunidad de ser más felices jugando a dar forma a las ideas que golpean nuestra mente? A mí me dolía la cabeza, me dolía tanto por no dejar salir la parte creativa y no solo dar valor a lo lógico, lo racional, dar valor a lo "que se le debe dar valor". Mi mono número trece estaba desesperado saltando para que me diera cuenta.

Pero siempre llega un momento en la vida, serán los años, será lo vivido, en realidad los porqués tampoco tienen tanto valor, en el que hemos de plantarnos ante lo "que debe ser" y comenzamos a involucionar para regresar a lo que realmente somos. Supongo que nos damos cuenta que el deber no nos hace más felices, sino el ser.

Y acompañada de Coleta, la poeta y de nuestro mono número trece estoy en mi Tiempo y en mi Lugar. Así llegué al scrapbooking, a mí me gusta más llamarlo juegos de papel, dando saltos entre otras técnicas que no me terminaban de convencer. No sé lo que me quedaré aquí, si es un salto más, el lugar donde quedarme o existen varios, otro tiempo y otro lugar dirá. Lo que sí sé es que esas horas son para mí, y cuando hablo de mí es de todo lo que englobamos como personas y es que no sé si a quien me lee le pasará lo mismo, pero en mi caso me doy cuenta de que creando (mejor o peor) emerge lo que soy, con todos mis matices, y en muchas ocasiones la gente no identifica mis proyectos conmigo. Eso significa que voy por buen camino: hago lo que soy y lo que siento, porque creando una es totalmente libre de ser quien es.

Coleta, no te cuidé bien durante mucho tiempo, pero hoy estamos juntas en esto y te invito a mi Tiempo y mi lugar, porque la creatividad será el refugio de nuestra mente.

 ....mi familia me ha contestado y nadie tiene el libro. Lo compraré de nuevo, sé que no será lo mismo, pero esta vez lo mimaré como Coleta merece.

9 comentarios :

  1. Me ha encantado la entrada, me siento un poco identificada y ahora me ha picado la curiosidad por leer ese libro. Me gustaría que me dijeras autor del mismo, para leerlo. Gracias y estaré atenta a tus entradas en tu blog. Besitosss!!!

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    1. Es un libro infantil de Gloria Fuertes: Coleta, la poeta. Yo sí que estaré atenta a tus entradas ahora que puedo seguirte ;) Besos!

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    2. Graciassss!!! un besazo enorme guapísima!!!

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  2. Me encanta, me voy a hacer seguidora!

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  3. Me ha emocionado leerte.
    Pues yo tambien leí ese libro y ciertamente no se si todavía estará en casa de mi madre.
    Si tengo que decir que he apreciado más su contenido siendo mas mayor aunque ya entonces me hacía pensar.
    Un saludo y ánimo para seguir escribiendo.

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    1. Eso es lo realmente buen: darte cuenta que con los años una historia caló y es que dar con buen libro infantil o no, puede cambiarte la vida.

      Sabía que encontraría a más gente a la que Coleta le hubiera cambiado un poco. Besos!

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  4. Me ha gustado mucho. Tienes razón, todos llegamos a un punto donde nos damos cuenta de q no importa lo q debemos ser, sino lo q queremos ser. Seguiré pasando por aquí. Besos!!

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